Por definición, un asesino en serie, también conocido como asesino serial, es una persona que asesina a tres o más personas en un lapso de 30 días o más, con un período de enfriamiento entre cada asesinato, y cuya motivación se basa en la gratificación psicológica que le proporciona dicho crimen. Es decir, un depredador, un monstruo, una abominación natural de la existencia; y no es incorrecto usar tales calificativos, el doctor Stone pudo ilustrar con su escala el gradiente psicológico de la maldad humana, y sitúa a estos a partir del nivel 17, habiendo 22 niveles (como decir que son el Nefilim). Los asesinos en serie no son psicópatas en su totalidad, pero sí en su mayoría – por lo menos sí son totales por lo que respecta al asesino en serie organizado, del cual hablaré más adelante -. Hago un alto aquí para responder a la cuestión de si alguien que actúa así es una persona: algunos asesinos seriales son psicóticos, no psicópatas; es decir matan por ejemplo porque un espíritu le ha dicho que debe matar a toda su familia menos a su mujer porque estos han sido poseídos por alienígenas, etc. Estos asesinos seriales, psicóticos, donde entra la categoría del asesino en serie desorganizado, no son conscientes en absoluto de sus actos; caso contrario al asesino en serie psicópata, el cual sí es plenamente consciente de lo que hace y actúa por maldad (no siendo consciente de ella), y no está loco; es consciente de que lo que ha hecho está mal, que es moralmente equivocado, pero cree que está bien porque se lo merece, según él, según su escala de valores. En este artículo se va a tratar al asesino en serie psicópata, en su mayoría organizado, y en su minoría mixto (nunca es desorganizado un asesino en serie psicópata). Bien, llegados a este punto primero hay que dar explicación a por qué un psicópata decide matar en serie, qué activa el botón asesino. Para dar esa explicación hay que entender antes qué es un psicópata: un psicópata es una persona que se siente víctima de la sociedad; se teme a sí mismo; se odia a sí mismo por temor a ser víctima – a ser él – y ese odio lo proyecta en los demás, sintiéndose víctima de estos. Todo lo dicho es inconsciente para el propio psicópata; él solo es consciente de que es víctima de los demás. Así pues, el psicópata destruyéndonos busca destruirse a sí mismo desfogando todo el odio que lleva dentro, El psicópata cuenta con dos imágenes de sí mismo, una real (víctima), y otra falsa, (victimario), que quiere superponer sobre la misma. El psicópata se siente más pleno consigo mismo cuanto mayor sea el grado de ocultación de su imagen de víctima, reforzando la de victimario. Cómo se las arregla cada psicópata para tal cometido dependerá de sus características personales: inteligencia, circunstancias vitales, etc. Un psicópata estúpido se pondrá unos cuantos tatuajes que den miedo; se meterá en el gimnasio; se pondrá un puño americano en la mano; y empezará a insultar a la gente en la calle. Un psicópata inteligente podría ser un prestigioso empresario que aporta dinero a obras de caridad, pero que disfruta ejerciendo su poder en su empresa aplastando a sus empleados; viéndolos sufrir por un mísero jornal con el que mantienen a sus familias; teniéndolos a todos en un puño. Llegados a este punto pasamos a explicar el por qué del asesino en serie. El psicópata sea estúpido o inteligente, marginal o integrado, sea como sea – como se ha dicho antes – busca invertir el binomio víctima-victimario a su favor; el psicópata estará “en su salsa” cuando tenga víctimas. ¿Qué ocurre cuando el psicópata no lo consigue, cuando el psicópata no es capaz de ser victimario? la inversión del binomio se puede llevar a cabo de forma total o parcial, y con mayor o menor adaptabilidad social, es decir: el psicópata puede pasar a sentirse victimario en su totalidad o parcialmente. A partir de aquí nos centraremos en lo que se pone en cuestión anteriormente: el psicópata que es victimario de forma parcial. Recordemos que la característica inteligencia tiene dos vertientes para el psicópata: el psicópata estúpido e inteligente. Para la inversión parcial del binomio víctima-victimario en el psicópata teniendo en cuenta el factor inteligencia tenemos entonces dos casos: el psicópata estúpido, que cometerá cada vez actos asociales de mayor gravedad, dejando de ser ya un chorizo para pasar a ser alguien que no puede ni convivir en sociedad (aquel que puede matar a su peluquero porque no le gustó el peinado que le hizo); estos psicópatas podrían llegar a ser asesinos en serie; es raro, porque es tal la magnitud de los actos asociales que raramente dejarán a la luz su faceta de víctima, pero si aun así esta quedara al aire en algún sentido, por medio de algún estereotipo social, mujeres rubias, gente calva, gente rica, prostitutas…, este estereotipo no lo dejaría en paz; no dejaría de hacerlo sufrir por rabia narcisista; no podría dejar de sentirse humillado por él; y es aquí cuando comienza a matar en serie, a matar a su estereotipo que lo devora, obteniendo una gratificación temporal al “anestesiar” su herida narcisista, pero esta gratificación es solo temporal, cuando la herida reverdezca necesitará matar nuevamente. Dada su caótica vida (producto de invertir el binomio víctima-victimario con tan baja adaptabilidad social, dado su bajo coeficiente intelectual), compaginarla con una línea indeterminada de asesinatos temporales durante un largo periodo de tiempo sin que las autoridades lo detengan es difícil, por no decir imposible. ¿Y qué hay del psicópata inteligente? este se integrará en la sociedad con bastante adaptabilidad (como los otros inteligentes), habiendo ocultado su imagen de víctima en casi todos los ámbitos de su vida, pero hay un punto en el que no puede, donde no es capaz, como en el psicópata estúpido. Ese punto vuelve a ser un estereotipo con el que se siente impotente; con el que se siente humillado; ya sea por ejemplo las mujeres de pelo rubio, las personas ricas, los ancianos, y un largo etcétera (cualquier estereotipo puede ser llevado al extremo del odio en la fantasiosa mente de un asesino en serie); y cuando el sufrimiento de este psicópata (sufrimiento por rabia narcisista), llega a un punto determinado, entonces decide matar a su estereotipo, puesto que de no hacerlo no habría forma de dominarlo, victimizarlo – igual que en el psicópata estúpido -. Es ahí cuando el psicópata inteligente desadaptado (uso el adjetivo desadaptado en el sentido de no lograr ocultar su faceta victimista) comienza su carrera criminal traducida en asesinatos en serie. Cuando este tipo de psicópata mata, también alivia temporalmente su ira narcisista; vuelve a sentirse poderoso por un tiempo; logra ocultar su faceta victimista en ese punto; pero al poco tiempo después su herida narcisista vuelve a reverdecerse y le pide volver a matar para aliviarla. *Existe otro afluente de la inversión parcial víctima-victimario que es la del violador en serie, pero a este lo trataré en otro artículo; la estructura es similar a la del asesino serial, pero no saliendo del terreno sexual*. El grado del odio que el asesino serial involucra en sus crímenes oscila dos grados de menor a mayor, habiendo pues dos tipos de asesinatos para un asesino serial:

  • En el grado menor tenemos a los asesinos seriales cuya base de fondo es el ser un violador serial, pero que mata para evitar que sus víctimas lo denuncien. Este asesino serial disfruta con la impotencia y el sufrimiento de su víctima durante la violación. No es el sexo lo que motiva a este asesino serial, ni al violador en serie. Sus asesinatos son un medio para callar a sus víctimas para siempre. *Existe una creencia típica de que el violador viola porque no puede contener sus impulsos sexuales, FALSO. El violador es un frustrado sexual, que disfruta haciendo sufrir con el acto sexual a sus víctimas para demostrar su superioridad ante estas.*
  • En el grado mayor tenemos al asesino serial cuya motivación no es la violación, sino la tortura; siendo esta sexual o no sexual. Este asesino llega al orgasmo a través de la tortura de su víctima, y la razón es la siguiente: es tal el odio que desfoga a través de la tortura que tanto placer para él le hace llegar al orgasmo  – se que es escalofriante leer esto -. Este asesino mata para esconder rastros; para que no lo cojan; al igual que el anterior.

Planificación del crimen

Según la meticulosidad y la planificación de los asesinatos tenemos 3 variedades de asesino serial.

  1. Organizados: estos asesinos planifican meticulosamente el crimen; hacen planes, calculan, minimizan riesgos… Son inteligentes, siendo el rango de su inteligencia entre 105 y 120, pudiendo ser su puntuación aun mayor. Son bien vistos socialmente; normalmente conocen o siguen a sus víctimas; casi siempre están al corriente de la ciencia forense para ocultar pistas criminológicas; suelen estar casados o con pareja; suelen proceder de la clase media o media-alta. Psicópatas todos. Ejemplo: Dennis Rader, Ted Bundy.
  2. Desorganizados: este asesino suele ser impulsivo y violento; no planifica el crimen. Su inteligencia suele ser inferior a la media, rondando sus coeficientes intelectuales entre 80 y 95. Son socialmente ineptos. Suelen vivir solos y no tener pareja. No suele conocer a sus víctimas y su encuentro con estas es casual. Suele venir de clases sociales baja y media-baja. Psicóticos en su mayoría; ninguno psicópata. Ejemplo: Ed Gein.
  3. Mixtos: estos asesinos presentan una combinación de rasgos organizado y desorganizado. Son asesinos que, en cierto momento de su trayectoria criminal actúan bien desorganizadamente, o bien organizadamente; ó mantienen una parcialidad entre organizado y desorganizado. Ejemplo: Richard Ramirez.

¿Puede un asesino en serie parar?

Para dar respuesta deberíamos primero responder a la pregunta: ¿se puede desactivar el botón que inició la conducta homicida repetitiva? lo que apretó el botón fue el odio acumulado a causa del sufrimiento narcisístico que el asesino serial tuvo que soportar a lo largo del tiempo por culpa de su imparcial inversión del binomio víctima-victimario. ¿No es cierto que de “ayudarle” al asesino serial a totalizar la inversión del binomio no habría parcialidad en ella y no necesitaría matar? Sí, así es. Ayudar a un psicópata a poder depredar en todos los ámbitos de su vida… Para no acabar asesinando en serie… Se que suena irónico, pero aun siendo la respuesta correcta esta es una utopía. El asesino serial ha cristalizado su forma de ser, sus patrones de conducta. Imaginen a la personalidad como una larga fila de piezas de dominó que caen la una encima de la otra desde que la primera pieza se accionó, el nacimiento. Conocer el estado exacto de la fila para operar sobre ella y cambiar el funcionamiento de la misma es prácticamente imposible. Algunos podrán preguntarse al leer esto el por qué no intentar no alterar la personalidad del psicópata para que su self de víctima quede oculto en su totalidad, sino cambiar la personalidad del psicópata; en otras entradas expliqué que el psicópata nace, no se hace. El psicópata es un modo de ser desde que se nace, y sólo podemos cambiar la mala adaptación de ese ser (el psicópata) al mundo. Por ejemplo: si el refrigerador se ha estropeado yo puedo repararlo, pero no puedo repararlo para transformarlo en una televisión.

  • El cine dice que sí es posible

En el siguiente vídeo se muestra una épica escena de la película El Dragón rojo, donde Francis Dolarhyde, el asesino serial y antagonista del filme, se suicida para no dañar su amor Reba McClane. Dolarhyde odia a la sociedad porque en su infancia fue maltratado a causa de una enfermedad genética, labio leporino. Él se cree un monstruo (la fealdad personificada) pero encuentra a su amor Reba, una mujer ciega que “no puede ver su monstruoso rostro”, y por tanto no proyecta su odio en ella, pudiendo enamorarse. En una parte del filme Reba sale al jardín sin permiso de Dolarhyde, lo que interpretó como una traición y sus impulsos homicidas le piden matarla. Se crea una lucha interna en su mente; y al final, en la escena del vídeo, el amor gana la batalla; la ira que el amor generó hacia su enemigo, él mismo, hizo que lo matara, se suicidara. El amor fue más fuerte que el monstruo que llevaba a cuestas. (Luego se ve que no se suicidó de verdad, sino que lo simuló, pero aun así su amor pudo vencer al monstruo). *La parte en la que sale el reloj dando las campanadas y a continuación se da vista a toda la sala en llamas representa el fin del monstruo (es la mejor escena de la película, sin duda)*.

 

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