El ser humano comprende al resto a través de su propia realidad, de su subjetividad. No vemos el mundo como es, sino como somos. La subjetividad puede originar en nosotros tanto una fuente de frustración como de felicidad. ¿Quién es feliz?, para responder a esta pregunta cabe responder antes el siguiente interrogante, ¿qué es la felicidad? la felicidad, por definición de la RAE, es un estado de grata satisfacción espiritual y física; como decía Epicuro: es bueno todo lo que produce placer, pues el placer es el principio y el fin de una vida feliz. Con lo dicho, la felicidad se forma en la conciencia cuando sentimos placer al desaparecer los elementos frustrantes de la conciencia. Significa entonces que el camino hacia la felicidad es el que elimina la frustración otorgando placer. ¿Cuál es ese camino?; ¿lo es el amor?, ¿lo es el odio?. Para encontrar la respuesta primero hay que conocer la experiencia de caminar por ambos caminos. ¿Cómo vivencia el mundo quien odia? – a quien odia lo vamos a llamar “persona antisocial” – el antisocial teme a la vida misma; siente miedo de sí mismo, porque él mismo se siente víctima de la vida; se odia a sí mismo, y ese odio lo proyecta en los demás, odiando a estos. El antisocial se saciará cuando calme su odio, cuando haga daño; ¿es saciable el odio del antisocial? no, su existencia se sustenta en el odio, de no odiar se autodestruiría. Así pues el antisocial siempre buscará a quien odiar; nunca quedará satisfecho; y esa falta de satisfacción incapacita al antisocial a la felicidad; podrá saciarse momentáneamente, pero nunca llegar a conseguirlo. ¿Qué hay de quien ama? – a quien ama lo vamos a llamar “persona social” – la persona social ama la vida; se ama a sí misma; no hay frustración para esta persona, y cuando la hay a través del amor construye para destruirla. La persona que ama sentirá momentáneamente el peso de la frustración, pero no es una constante en su vida, al contrario de quien odia, donde la frustración sí lo es, siendo sus ratos de victimario sus pequeños momentos de placer. ¿Cuál es el camino hacia la felicidad entonces? el camino del amor, del verdadero placer, de la satisfacción espiritual; el camino sin frustración, del amor. Dicho esto estamos preparados para responder a la pregunta inicial, ¿quién es feliz? feliz es quien ama; quien se ama. Solo los que aman y son amados gozan de la virtud de la templanza, de la felicidad. Y de lo anterior derivamos que hay 2 tipos de personas: sociales y antisociales. Las personas sociales, por su visión subjetiva del mundo, no tienen conocimiento de las personas antisociales, y aquí vienen los problemas: ¿cómo busca la felicidad el antisocial? alimentándose de la nuestra; eliminando la felicidad en nosotros. ¿Cómo lo hacen? envenenando de odio a las personas sociales, ya sea a través de la culpa y el remordimiento, o del narcisismo. ¿Cómo lo consiguen? utilizando nuestra subjetividad para disfrazarse; disfrazándose de bien. El mal, disfrazado de bien, nos envenenará de odio poniendo nuestros afectos en contra, a través de la culpa; o viceversa, a través del egocentrismo, del narcisismo. El objetivo del antisocial es que nos destruyamos a nosotros mismos, ya sea convirtiéndonos en él, quedando llenos de odio y con un terror inconsciente; o a través de la muerte psíquica, quedando inválidos de por vida llenos de miedo y depresión, haciendo sufrir a nuestros afectos con nosotros; o a través de la muerte física llevada a cabo por nuestra propia mano al no poder soportar el dolor de nuestra muerte psíquica. El antisocial hará todo lo posible para destruir nuestra felicidad, y esto lo puede hacer a gran y pequeña escala; ya sea aniquilando a su familia; ya sea destruyendo una empresa; ya sea creando crisis en un estado (como por ejemplo los políticos psicópatas). Un antisocial a gran escala, un político psicópata por ejemplo, buscará siempre enemigos para el estado, quedando él como el buen protector de la ciudadanía; siendo él el mal; nublando el juicio del pueblo; y creando guerra, dolor y sufrimiento. Por ejemplo Venezuela. La sociedad marcharía impecable si no hubiera personas antisociales; lograríamos una ecuánime sociedad, sin ejércitos, sin policía, sin ministerio de justicia; todo esto no haría falta. Para que la trampa del odio no trunque nuestro camino hacia la felicidad debemos conocer la existencia de las personas antisociales; su modo de ver el mundo; su forma de operar. Y así lograremos mantenernos rectos y erguidos por el camino del amor, nuestro camino, nuestra felicidad. Para reconocer a las personas antisociales, psicópatas, leer Psicópata. Personalidad supresiva, en esa entrada se explica cómo opera la personalidad antisocial y así reconocerla.

Les dejo una extraordinaria escena de la famosa saga Star Wars donde se ejemplifica a la perfección los conceptos descritos. En la escena el perverso canciller Palpatine manipula las emociones del joven Anakin Skywalker haciéndolo dudar sobre su lealtad moral, del bien y el mal; confundiendo su mente y terminar haciéndolo creer que el lado oscuro, como llaman en la saga al mal, es en realidad el camino correcto.

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