Durante toda la historia han existido, y existen, psicóticos, neuróticos, psicópatas, etc, pero sí es cierto que cada período histórico ha sido dominado por una “tendencia mental”, es decir, una patología social a la que la sociedad tiende a imitar, a comportarse como tal. ¿Qué hay del momento histórico que nos abarca? desde hace ya mucho tiempo la competitividad impuesta por el capitalismo en su sentido más extremo ha oprimido duramente al individuo, a la sociedad, llegando el estrés a devenir en paranoia, sí así es, hasta hace poco nuestra sociedad era paranoica, a todos les asustaba la competencia, el que impere la ley del más fuerte: el miedo se apoderó de la mente de la sociedad. Y es el miedo un veneno muy peligroso, pues es la puerta de entrada al odio, y de hecho este ha entrado de lleno. ¿cuáles son las reglas de la competitividad? aplastar, reducir, destruir al otro. ¿Qué es lo que ocurre cuando una sociedad basa su modelo en la competitividad entonces? que cada uno de los individuos (la sociedad) odiarán poco a poco, de forma gradual, de sí mismos “su debilidad”. Así, el pánico permanente de nuestra antigua sociedad paranoica fue sustituyéndose gradualmente por odio. Cargando de odio a los individuos, la sociedad se cargó poco a poco del mismo, y esta empezó a valorar los valores de la psicopatía: el ser un granuja, el ser más listo que los demás, ser los más guapos, los más ricos. Se empezó a premiar al psicópata.

La psicopatía es la enfermedad de nuestra era. El empresario pasó a ser agresivo, el egoísmo en la regla del individuo (necesaria para aplastar a la competencia), y la mentira una herramienta más de trabajo.“El hombre es un lobo para el hombre”, ya con sabiduría lo dijo el comediógrafo latino Plauto (250-184 a. de C.)

Plauto
. El terreno donde la sociedad asienta sus ciudades ha pasado a ser una selva donde impera la ley del más fuerte. En lugar de depredar a las otras especies hemos pasado a depredarnos a nosotros mismos.

En la actualidad, en los estados “prósperos” (entre comillas) y capitalistas, los sabios del momento proclaman que solo el débil apela al derecho. El fuerte no se somete a ninguna ley, sino que somete las leyes a su voluntad. Ya lo predijo el eminente doctor Hare: la sociedad no puede defenderse de los psicópatas, son ellos los que hacen las reglas; porque son ellos los que, además, hacen las reglas, dictan los principios y gastan millones para explicar al mundo que lo que hacen es fantástico. ¿Quiero decir con esto que la sociedad está generando nuevos psicópatas? No. El psicópata nace, no se hace. Pero sí que está potenciando dicho modo de ver y sentir, y por ende se está permitiendo que el psicópata pueda prosperar en la sociedad, y de hecho ya estamos notando los efectos. Recientes estudios demuestran que el 4% de todos los líderes empresariales son psicópatas, lo que significa que el psicópata tiene 4 veces más posibilidades de ser alguien poderoso en esta sociedad que quien no lo es. Que en los regímenes totalitarios la psicopatía impera en la clase política del país y la cúpula empresarial, desde luego, pero en los estados democráticos el hecho de premiar a la psicopatía da lugar a que un psicópata tenga el cuádruple de posibilidades de ser alguien poderoso que quien no lo es.

La sociedad debe pasar por un proceso de sanación y dejar de enfermar, liberarse de todo el odio acumulado durante décadas, y pasar a empoderarse de luz y no de oscuridad, deteniendo así la acción del psicópata. No olviden que el ser persona, el imbuirnos en la moral, nos da el don de la empatía, y ese don debe sustituir al egoísmo que nos gobierna, porque la empatía es la esencia del proyecto común que tenemos como sociedad, pues nos empodera al unir fuerzas para el propósito común de este: mejorar, crecer, desarrollarnos; y es por falta de esta que se involuciona una sociedad. Si no detenemos el avance de la sociedad hacia el abismo, que no es más que el modelo a seguir psicopático que esta tiene, acabaremos destruyéndonos a nosotros mismos.

Les dejo un fragmento de la película Tom y Jerry, de 1.992, donde no se puede plasmar con mayor claridad los ideales impuestos por el capitalismo más radical, el que impera en nuestra sociedad actual, en nuestra sociedad psicopática. *Nota: no estoy desprestigiando ni mucho menos criticando en ningún momento al capitalismo, pero sí a su vertiente más radical, que es la que impera hoy*

 

Quilato Ótefe.

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