¿Qué es la Mélopre? La mélopre es el vocablo resultado de la unión de los prefijos me, lo y pre de los conceptos mente, lógica y prejuicio. ¿Qué significado tiene este nuevo término? En esta entrada le daremos significado al término al relacionar mente, lógica y prejuicio de tal modo que daremos cuenta que la relación entre los 3 conceptos guardan uno nuevo: la mélopre, el cual da significado a la trampa de juicio que nuestra subjetividad pone en nuestra contra. Conocer el significado de aquello que juega en nuestra contra es sinónimo de conocer su naturaleza, y siendo esta la base donde se edifica el edificio tendremos la posibilidad de decidir una buena base donde construir. Algunos se preguntarán que la mélopre es sinónimo de enjuiciar, pero no es así, sino que es sinónimo del valor del juicio, esto es, si tal es verdadero o falso. ¿Entienden ahora por qué da significado al juicio falso? esto es, ¿a la trampa de juicio?. La mélopre es la base donde se forma el juicio y puede ser falsa o verdadera. Es por esto que conocer la mélopre es tan importante a la hora de elaborar juicios no permitiendo así que estos sean elaborados a razón de dar lógica a nuestra mente cuyo juicio moral previamente estaba nublado a causa del prejuicio que permitió al perverso disfrazarse de nuestra subjetividad. El que la mélopre de significado a nuestro juicio implica que da significado al sentido del mismo, y tal sentido es el sentido de la vida. ¿Por qué? Recuerden lo dicho en mi anterior entrada LA INQUEBRANTABLE MORAL: el sentido de la vida es continuar viviendo, y si recuerdan la metáfora de la vida como una cadena de piezas de dominó, el paso de una pieza a otra se da enjuiciando, de modo que continuamos viviendo enjuiciando, siendo así un sinónimo a continuar viviendo que es el sentido de la vida. Quiere decir que la mélopre da significado al sentido de la vida, a continuar viviendo.

Bien, ¿cómo enjuiciamos? Primero, en nuestra mente entra nueva información sobre la vida, nuevos pensamientos; segundo, esa información es contrastada con nuestros prejuicios a través de la lógica; tercero, emitimos un juicio, esto es, un pensamiento que servirá de prejuicio para la nueva información entrante. Significa esto que cada nuevo juicio forma parte junto a la mente y la lógica de la próxima mélopre. Las mélopres serían, en el sentido metafórico de la vida como cadena de piezas de dominó (cada una de las piezas).

Dicho lo dicho, ¿el valor de la mélopre es absoluto?, o lo que es lo mismo ¿el valor de la vida es absoluto?, ¿hay vidas falsas (inútiles), y otras auténticas (útiles)? Recuerden lo dicho en mi anterior entrada LA INQUEBRANTABLE MORAL, el sentido de la vida es construir para destruir, y en el ser humano social en concreto construir juntos para destruir. Quiere decir que la mélopre, la base donde enjuiciamos, determina el juicio de forma absoluta, esto es, objetivamente sin lugar a relativismos porque el que vivas o no es absoluto, y vivir es destruir como a la contra destruirte. Por tanto, la vida de unos es falsa, puesto que no se vive, mientras la de otros es verdadera. ¿Recuerdan lo dicho a lo largo de las anteriores entradas que el antisocial da sentido a su vida destruyendo la nuestra puesto que somos su fuente de frustración?, ¿Recuerdan también lo dicho en mi entrada Psicópata ¿Nace o se hace? donde dije que el psicópata quedó destruido, esto es se transformó en una nueva sociedad (él mismo), se suicidó en vida, y además proyectó su rol suicida en nosotros siendo nosotros los que morimos entonces, y necesita víctimas continuamente para que su rol quede proyectado? Sí exacto, el que el psicópata destruya su vida implica que la misma es falsa, y trata de darle veracidad falsacionando la nuestra, esto es, invalidándola. Como la vida del psicópata es falsa, y el que una vida sea verdadera o falsa lo determinan los valores de las mélopres donde se elaboraron los juicios, significa que el psicópata está equivocado y su vida es inútil. Nada más peligroso en la vida que cruzarte con el camino de una persona equivocada que va a reafirmarse a costa de invalidarte.

¿Podemos ser objetivos? No, las mélopres dan significado al sentido de la vida, esto es, a nuestra realidad. Y si el sentido de nuestra vida fuera la destrucción eso lo determinan las mélopres las cuales damos por ciertas. Así que nunca podremos ser objetivos, siempre subjetivos. ¿Qué ocurre con el antisocial que se disfraza de nuestra subjetividad para envenenarnos de odio y destruirnos; esto es, el que falsaciona nuestra vida dándonos a nosotros una nueva veracidad a la misma habiendo hecho que enjuiciemos de un mélopre verdadero a otro falso, variándonos de una vida verdadera a una falsa de la que no somo conscientes?, Como no somos objetivos… ¿no podemos combatir al antisocial entonces? La subjetividad, nuestra realidad, nos la dan las mélopres, y el antisocial se ha disfrazado de una de ellas precisamente. Para poder combatir al antisocial hay primero que detectarlo, y disfrazado de nuestras mélopres…, ¿cómo lo hacemos?. El antisocial se disfraza de nuestra mélopre para que en el proceso de juicio, cuando enjuiciamos, nos equivoquemos, esto es, desemboquemos en una mélopre falsa. Para detectarlo debemos contrarrestar su acción en nuestro enjuiciamiento, ¿Y cómo la detectamos? Cuando en nuestra elaboración del juicio invalidamos nuestra mélopre anterior, esto es, nuestra nueva mélopre es la contraria de la que partimos. ¿Cómo lo consigue? Pasando nuestra mélopre de partida a la frustración del medio, es decir, que la odiemos, y para ello tenemos primero que temerla, esto es, temer enjuiciar desde esa mélopre de modo que si queremos continuar debemos odiar a la misma. El antisocial disfrazado de nuestra mélopre, nuestra subjetividad, nuestra realidad, nos envenenará de miedo cuyo efecto es el odio. Cuando tras una interacción social invaliden lo que creemos, nuestras mélopres, a través de inocularnos el veneno del miedo, estamos frente a una persona antisocial y supresiva.

Ahora bien, el antisocial no tiene por qué invalidarnos de forma indirecta disfrazado de nuestra subjetividad, puede tomar un papel activo en ello, y aquí entran el perdón (importante leer la entrada El valor de perdonar para comprender bien tal valor) y la protección (poner el escudo). Es decir, cuando un antisocial nos hace daño, primero uno se pone el escudo para que no nos haga más daño, y después lo olvidamos, esto es, lo perdonamos, indiferencia. Las consecuencias de la venganza son la victoria del antisocial pues para vengarnos hemos tenido que dejar de ser víctimas para ser victimarios y esto ocurre cuando nos consideramos víctimas, dejando de ser nosotros, (víctimas), quedando equivocados e inútiles de por vida. La verdadera fuerza, el verdadero poder, reside en no considerar al otro siquiera un adversario, pues no nos consideramos víctimas del mismo.

Quilato Ótefe

 

A %d blogueros les gusta esto: