Poder, un término que evoca maldad. ¿Es el poder realmente la manifestación de la maldad, o una de sus posibles? Nosotros, los seres humanos, cooperamos a través de los afectos; hemos tenido un desarrollo moral que fortalece nuestras relaciones sociales para así destruir juntos a la frustración de este mundo hostil sin el miedo de hacerlo solos. La moral, la ética, la bondad en sí, nos hace más fuertes, más poderosos, nos da poder sobre la frustración; este es el lado luminoso del poder. ¿Qué hay del malvado, del psicópata? este no coopera, nos destruye; al psicópata le da miedo cooperar pues tiene miedo a los demás, de sí mismo, por odio odia a los demás, a sí mismo, odio a los seres de la luz. ¿De dónde obtiene el poder el psicópata? el psicópata no ha muerto como un suicida, no ha sido destruido por la frustración. ¿Quién le da poder sobre esta? el psicópata renunció a ser persona para pasar a ser frustración, esa frustración que tanto nos teme, que tanto tenemos, para luego destruirnos: quedando nosotros como su nueva frustración; pasó a ser quien nos odia; el psicópata renunció a ser persona para quedar esclavo de la frustración, esclavo de su odio; aquí reluce el lado oscuro del poder. El psicópata victimiza por miedo, teme nuestro poder, teme a la luz, como un escorpión que se esconde de la luz bajo una roca de odio y ego. El psicópata utiliza el lado oscuro del poder; el poder de la destrucción; de la oscuridad; y nosotros, los seres humanos quedamos al otro lado, del luminoso; con el poder de la creación, de la luz. ¿Qué lado del poder es más fuerte? o con lo dicho quedaría mejor plantear ¿qué lado del poder pasa mayor factura? el psicópata es el ser humano que renunció a su naturaleza humana para esclavizarse al odio, sufrió, y sufre; la humillación de perder su libertad. Sin embargo el ser social es fuente propia de poder; es el poder; es libre; no está esclavizado al odio, sino que es libre para crear. Como dije en anteriores entradas el psicópata vive aprisionado entre barrotes de miedo cumpliendo condena por depresión. Él decidió aprisionarse, convertirse en un preso del miedo y la depresión. No tenemos nada que envidiar al psicópata; por envidia es que nos tienta al lado oscuro. El psicópata quiere vernos tan humillados como él, le pesa que seamos libres. El poder del lado oscuro es tan fuerte como el luminoso en un continuo ¿pero quién va a pasar vergüenza? ¿quién es humillado? ¿quién se ríe de quien? Nosotros tenemos el poder para reírnos del psicópata; nuestra risa fortalece los barrotes de su prisión; nosotros somos verdaderamente poderosos; él es el débil. No caigamos en la tentación; estemos del lado de la luz; dejemos que nos empodere. Riámonos del psicópata; estamos en categoría de hacerlo. El odio del psicópata acabará por destruirlo cuando este no pueda tentarnos; cuando no haya forma de enjaularnos. El precio que el psicópata paga por nutrirse del lado oscuro es la esclavitud. Mientras caigamos en la tentación, en la trampa del odio, de la venganza, alimentaremos al lado oscuro, le daremos poder.

Quilato Ótefe.

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