Temor y odio, los dos pilares en los que se sustenta la manipulación, ya lo verán. Como llevo diciendo a lo largo del blog, y recalqué en mi entrada, El sentido de la vida, las personas viven para dominar al medio frustrante. Lograr el poder sobre el mismo es el sentido de la vida. Y este sentido tiene dos estilos: el estilo social, y el antisocial. Imaginen que la vida de un individuo es una fila de piezas de dominó, con una pieza inicial, el nacimiento, la cual acciona a las siguientes que son las acciones que toma el individuo durante su vida, y donde el peligro reside en que se corte el circuito y no sigan cayendo piezas de dominó, es decir, no se siga actuando, se extinga la vida, esto es, la muerte. Las acciones del individuo van dirigidas a que la fila de piezas continúe en movimiento. Esto es, destruir la frustración que genera peligro al sistema de piezas, es decir, destruir lo que nos impide actuar. La frustración nos invalida, no deja que hagamos, no deja desarrollarnos. ¿Recuerdan mi entrada Psicópata. Personalidad supresiva?; ¿recuerdan también que dije que el psicópata es alguien que se convirtió en parte de la frustración del medio?; ¿entienden ahora el por qué el psicópata trabaja de esa manera?. Validarse invalidando al resto es su sentido en la vida, contrario al de las personas sociales cuyo sentido es validarse validando al resto.

También he dicho en entradas anteriores que el mundo no se divide en solo buenas y malas personas, todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior, se trata de qué lado queremos potenciar. Paso a explicar el por qué todos podemos hacer el mal. El miedo es la antesala de la ira, y aparece con la frustración. Ahora se preguntarán por qué en determinadas situaciones no se siente miedo, sino que lo que se siente es directamente ira. En realidad, esa reacción emocional es producto del aprendizaje. A lo largo de la vida hubo una vez en la que se sintió miedo por esa situación, luego para poder continuar se odió de uno mismo lo que produjo tal miedo, y entonces se proyectó en el otro, sintiendo ira en todas las situaciones actuales que en el pasado nos hicieron sentir miedo. Así otra vez que ocurra lo mismo se reaccionará con ira y no con miedo para que la humillación quede proyectada. ¿Recuerdan lo que dije en mi entrada Psicópata ¿Nace o se hace?? El psicópata es un caso extremo de lo dicho anteriormente. El psicópata proyectó su humillación en los demás quedando él con un odio enfermizo por todos los que le rodean junto a un brutal narcisismo, puesto que la humillación quedó proyectada. Es decir, la humillación se encuentra en todos salvo en él mismo. Las personas a lo largo de nuestra vida adquirimos gradualmente el temor social, es decir la vergüenza, y vamos odiando gradualmente la fuente de nuestro miedo, esto es, a nosotros mismos poco a poco. Es el paso de niño a adulto, la vergüenza se adquiere con el tiempo. Es por esto que cuando vemos a alguien hacer el ridículo nos reímos. La burla es la satisfacción de que la penosa situación del otro sea suya y no de uno, siendo felices de haber proyectado nuestra imagen ridícula en el otro. Quiere decir, que al par que nos vinculamos con los demás, y amamos y perdonamos, también sentimos miedos inconscientes que quedan en el inconsciente por odios inconscientes que se transforman en odios conscientes por los demás para que no queden en la conciencia, y también sentimos miedos conscientes por los demás que ocultan nuestros miedos inconscientes, y son los que tanta tristeza nos traen. El que sintamos miedo por los demás crea situaciones en las que recibimos el odio de estos, recuerden mi entrada Rechazo social. Atraemos lo que pensamos y los demás nos tratan como fueron tratados. Los demás reproducen su humillación en los otros para que esta quede proyectada, de modo que si sentimos miedo de los demás ocurrirán las situaciones que tememos, y veremos el lado más oscuro del ser humano. Amar al otro comienza por no tener miedo de uno mismo. Sin miedo a uno mismo no se sentirá miedo por el otro, y así sólo se sentirá lo bueno del otro, lo que nos liga a él y nos hace felices, dándonos la posibilidad de amarlo. Ser amados es el resultado de amarnos a nosotros mismos. Amarnos a nosotros mismos culmina con no sentir miedo del otro que comienza con no sentir miedo de uno mismo. Imaginen el siguiente caso: una persona tiene miedo de ir a una fiesta por que piensa que nadie va a hablarle. Es decir, se dice a ella misma que teme a los demás porque estos le van a rechazar, sin darse cuenta que a quien teme es a él mismo puesto que teme que sus características provoquen rechazo. El temer a los demás es una excusa muy traicionera. Amarnos a nosotros mismos es sinónimo de una alta autoestima. Con una alta autoestima nos amaremos a nosotros mismos pudiendo dar amor a los demás al contemplar lo bueno en los mismos. Quedando claro que todos somos buenos y malos, y que hay personas intrínsecamente malas, que no son conscientes de su maldad, sino que la ven en los demás, pasamos a explicar qué tienen que ver el temor y el odio con la manipulación.

El desarrollo personal perfecto sería el no temer a nada ni a nadie, y amar y ser amados incondicionalmente, pero esto es una utopía. Se dice que hay personas más y menos fuertes, personas que han llegado más o menos lejos en su desarrollo personal. ¿Qué es la manipulación? por definición la manipulación es influir sobre alguien para conseguir indirectamente un fin determinado.  El que las personas alberguen oscuridad en su interior, de la cual no son conscientes, tiene como efecto que todas las personas temamos en mayor o menor medida a los demás. Por ejemplo: una persona ha sufrido de bullying, le insultaban poniéndole motes por su sobrepeso. Los que le insultaban gozaban de ver como su situación de vulnerabilidad era proyectada en la persona a la que atacaban, recibiendo esta el lado más oscura de estos. Una persona que sufre de bullying tiene por lo general una baja autoestima y es miedosa, lo que son los ingredientes ideales para que los que desean proyectar su humillación se ensañen con ella. Con un niño/a no se meten con él/ella por ser “gordo”, o “bajito”, ni nada de eso, se meten con él/ella por ser “débil”, en el sentido de tener una baja autoestima y ser miedoso. También hay casos de envidia, pero no tienen que ver con el ejemplo aquí descrito. Por definición de manipulación para poder manipular a una persona esta ha de tener algún miedo sobre el que trabajar, es decir tiene que tener algún miedo sobre sí misma. Por ejemplo: si alguien teme ser traicionado porque teme de sí mismo el ser un “inocente” y se le dice que tal persona está teniendo comportamientos maliciosos contra él, automáticamente creerá lo dicho, pues su miedo es inconsciente porque es proyectado, y la persona no puede permitirse ver que él podría ser demasiado suspicaz, así que directamente proyecta su miedo. Así esa persona tomará acciones en contra de alguien a quien por ejemplo se pretendía destruir indirectamente mediante ella. O por ejemplo: si alguien teme ser rechazado porque teme de sí mismo el “ser poco interesante”, y se le dice que en la mesa de al lado, por poner un ejemplo, se están riendo de él, lo tomará como completamente cierto, dado que no puede permitirse el plantearse que quizás sea demasiado negativo con él mismo. El miedo es un veneno muy peligroso con el que pueden convertirnos en perfectas marionetas. También el odio se puede poner en nuestra contra. El que odiemos a alguien puede ser utilizado como herramienta para crear múltiples escenarios: por ejemplo si se desea que odies a alguien más. Basta con decirte que una persona es aliada de la persona a la que tanto odias, y sea cierto o no la conviertas en tu enemiga. El amigo de mi enemigo es mi enemigo también, ¿no?. La manipulación se ejerce sobre nuestros odios y temores, y como todos albergamos oscuridad en mayor o menor medida, y al par tememos en mayor o menor medida a los demás, los manipuladores tendrán un terreno muy allanado sobre el que jugar. ¿Entienden ahora la metáfora dicha al principio sobre la vida como una larga fila de piezas de dominó cayendo y cuyo sentido consiste en no permitir que se detenga?, es decir, no permitir que la frustración nos invalide, no podamos desarrollarnos, no seamos, no podamos. El que la vida sea así implica que actuamos por miedo y odio en búsqueda de la felicidad, y actos son los que buscan los manipuladores en nosotros, los cuales desencadenan poniendo nuestras emociones en contra respecto a lo que creemos. Es decir, poniendo en contra nuestras emociones a través de nuestra proyección. En un sentido metafórico, la manipulación sería el poder cambiar el rumbo del dominó de nuestra vida. Y el psicópata, como supresivo, es el rey de la manipulación, una manipulación dirigida a invalidarnos. El psicópata persigue con su perversa manipulación destruir a su fuente de envidia, el ser humano moral. Recuerden lo dicho en mi entrada Conciencia de maldad.

La manipulación es muy poderosa puesto que no podemos evitarla. No somos conscientes ni de nuestros miedos, ni de nuestros odios, simplemente tememos y odiamos echándole la culpa al otro. Y no estoy hablando aquí de los temores y odios de nuestra conciencia. Estos sí nos echan la culpa a nosotros. Pero ya he dicho que las personas somos luz y oscuridad, contamos con las dos caras de una misma moneda. La manipulación no puede evitarse, pero… ¿se puede prevenir? sí, y se logra sanando nuestras proyecciones. Mejorando nuestra autoestima dejaremos de temernos a nosotros mismos, no temiendo a los demás, no odiándonos a nosotros mismos, no odiando a los demás, y terminando por amarnos a nosotros mismos pudiendo amar a los demás y ser amados. Cuanto más fuerte sea nuestra autoestima, “mejor proyectaremos”, por ejemplo: nos dicen que en la mesa de al lado se están riendo de nosotros, pero nosotros tenemos una fuerte autoestima, así que uno se plantea “eso es mentira”, y se puede preguntar también ¿por qué me dice eso?, ¿acaso será que quiere hacerme sentir mal?. Exacto. Tratar nuestra autoestima es nuestra misión para no dejarnos influenciar por los cantos de sirena que nuestras proyecciones cantan a través de personas manipuladoras, y también nos evita de hacer el mal.

Quilato Ótefe.

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