Todo el mundo ha oído hablar de la psicopatía, de seres con un aspecto tan monstruoso como su mente, de seres diabólicos del inframundo que generan terror hasta a Dios todo poderoso. Hago un alto aquí. Dije ser, no ser humano, persona, los psicópatas no son personas, son seres asecas, que conforman una especie distinta de la nuestra, por eso uso el término ser para definirlos, porque no son personas. Bien, aclarada la asociación del concepto de ser al psicópata continúo diciendo que sí, es verdad, el psicópata genera terror en el ente todo poderoso al que los humanos llamamos Dios, que representa la protección que la ética y la moral nos da, nos gusta pensar que el bien es quien tiene poder sobre el mal, que tenemos poder sobre el mismo, que somos privilegiados por Dios, que somos poderosos frente al mal y por tanto no nos puede dañar, y con lo dicho… Queda claro que el mal es el enemigo del bien, cuyo constructo es Dios, ¿Dios lucha contra el mal entonces? Sí, claro, ¿es quien nos protege no es así? Tenemos miedo del mal y él nos protege, ¿Dios tiene miedo del mal? Él nos defiende, él nos protege, él lucha contra el mal, siente ira por el mal, ¿Por qué sentimos ira? Sentimos ira cuando tenemos miedo a tener miedo, tenemos miedo a ser débiles frente a un objeto frustrante, de tenerle miedo y no poder desarrollarnos, así pues la ira que se adjudica al constructo de Dios, no es ni más ni menos que el miedo de Dios a ser débil, de nuestro miedo, a ser dominado por lo que le frustra, lo que nos frustra, el mal. Así pues Dios tiene miedo del mal, tenemos miedo del mal, tenemos miedo del psicópata. ¡Qué grave! ¿Hemos tenido siempre miedo del psicópata y no nos lo han dicho? El objetivo de este blog es pues concienciar al resto de seres humanos del asunto, de que siempre tuvimos miedo del psicópata y nunca tuvimos conciencia de ello, y esto culminará cuando se entienda que el concepto de psicópata es sinónimo de mal, y que como siempre tuvimos miedo del mal, conoceremos a la perfección al psicópata cuando sepamos que “ES” el mal absoluto.

En esta entrada trataré los rasgos que caracterizan a estos seres distintos, que son pocos, un 1% de nuestra ciudadanía libre, sí, dije libre, puesto que en prisión la prevalencia aumenta a entre un 15 y un 20%, así sabemos que son los primeros de la fila de entrada al infierno. Ese 1% de la ciudadanía general les parecerá un porcentaje ínfimo respecto a la prevalencia carcelaria, ¿no es así?, cuán equivocado están, solo hagamos cálculos sobre la población, por ejemplo, española: hay aproximadamente 60.000 reclusos en sus cárceles, y hay 46.600.000 de ciudadanos aproximadamente… El 1% de 46.600.000 equivale a 466.000 seres, y, escogiendo la prevalencia más extrema, el 20% de 60.000 equivale a 12.000 seres encarcelados, lo que significa que 466.000 – 12.000 = 454.000 seres “LIBRES”, que son el (454.000/466.000)×100 ≈ 97,42% de los seres. Da miedo demostrar que la inmensa mayoría de los psicópatas están INTEGRADOS en la sociedad, y no se encuentran en la habitación acolchada de un hospital psiquiátrico, ni están escupiendo fuego, ni tienen cuernos en la cabeza, sino que son la persona que te está haciendo la vida imposible en el trabajo, ese familiar que hace un eje de otros en tu contra, ese vecino diabólico con el que estás de juicios y parece que la justicia no actúa… Hasta aquí tienen que tener claro que: EL PSICÓPATA ESTÁ INTEGRADO. Este juicio de valor es lo que motiva a esta entrada, hay que aprender a reconocer a los psicópatas para librarnos del mal. Decir que me refiero al psicópata por “el”, la psicópata también existe, pero su proporción es de 1 mujer psicópata por cada 7 varones psicópatas, que se traduce en que 1 de cada 800 personas es una mujer psicópata, y por comodidad escriba me resulta más fácil escribir el psicópata asecas.

Hay cuantiosos investigadores en el tema de la psicopatía, y yo personalmente me quedo, y por tanto quiero que conozcan el trabajo de Robert Hare, considerado una eminencia en el tema, por no decir el mejor. Detallaré punto por punto la escala Hare para el psicópata integrado, no el criminal, de una forma explícita, lo más llana posible:

  1. Locuacidad y encanto superficial: una metáfora que se ajusta bien a este rasgo es la sirena, espectros marinos, peces diabólicos que atraen a los marineros con su encanto para luego devorarlos no dejando de ellos ni los huesos. Así es, el psicópata muestra una fachada PERFECTA, es una persona MARAVILLOSA, dicharachera, educada, halagadora, afectuosa, ES UN ENCANTO. A la gente que lo conoce, siempre y cuando no haya mostrado su lado oscuro, lo que le llama la atención es cómo se puede ser tan buena persona. Parece un chiste, pero es así, por muy incongruente que parezca, usted siempre tenga en mente la metáfora de la sirena, y la nefasta consecuencia de verse atraído por su encanto… A modo de broma: cualquier chorizo que vea por la calle, por mucho miedo que de, es mil veces mejor persona que su “encantador amigo” del que algunos dicen que es el nefilim pero usted no da crédito y los juzga de envidiosos… Así es, el psicópata hace que usted dude de la gente verdaderamente buena.
  2. Sentido desmesurado de la autovalía: aquí ya indagamos en su lado oscuro. Aclaración: se puede convivir 20 años con un psicópata y no tener ni idea de que es un psicópata, como mucho se podría llegar a la conclusión de que es una persona rara. Que se lo pregunten a la mujer e hijos de Dennis Rader, 151249475686670 (2)un famoso asesino en serie estadounidense que mantuvo su matrimonio durante 33 años mientras mataba de forma escalofriante a sus víctimas, catalogado en el nivel 22 de maldad en la escala del doctor Stone se podría considerar “el bicho más malo que hay encima de la tierra”, líder de los boy Scouts, presidente de su iglesia… Hay que tener muy claro qué es una sirena. Bien, volviendo al asunto: el psicópata se ve a sí mismo como al Dios Zeus en el monte Olimpo 151249475686670 (3), y nosotros somos tan solo unos pobres mortales que según ellos “no les llegamos ni a la suela de los zapatos” y que les debemos pleitesía, tenemos que admirarlo como nuestro Dios. Nota: un psicópata integrado hace de este y todos los rasgos indetectables, mi trabajo aquí consiste en dar luz a esa ceguera que nos induce el psicópata, más adelante trabajaré sobre ello. Un psicópata puntúa normal en los tests psicológicos, rellenados con su personalidad falsa desde luego, el propio Hare relata casos de psicópatas criminales, no ya los integrados sino los criminales, que puntuaban 40/40 en su escala, el máximo, “grado Hannibal Lecter”, y tras rellenar los tests de personalidad daban a entender que tan solo necesitaban un cálido abrazo para salir de su depresión… Sin dejar irnos por las ramas y retomando el asunto hay que aclarar que este rasgo difiere del narcisismo de una persona diagnosticada con un trastorno narcisista de la personalidad (TNP), las personas narcisistas son las personas del tipo Aída Nízar, 151249475686670 (4)nunca he tenido el placer de conocerla pero por su comportamiento público observable cumple con todos los criterios para el TNP, son personas con un nivel de autoestima paupérrima que buscan la admiración de los demás de forma obsesiva para ver su reflejo en el espejo y poder dormir por la noche pensando que son especiales, las personas narcisistas buscan reducir, aplastar, aniquilar a los demás pero por necesidad, necesitan hundir a los demás para sobresalir ellos, por lo tanto su comportamiento observable es fanfarrón, tosco, desagradable, un showman/woman. El psicópata no es así, porque él está ABSOLUTAMENTE CONVENCIDO de que es superior a los demás, por tanto no necesitan llegar a la discoteca tarde para hacer notar su entrada, o mover su pelo pavoneándose con todos los hombres aparentemente atractivos para ver si la miran, no necesita ir al gym y colgar su vida en instagram, no necesita usar una jerga científica para impresionar a pobres paletos, esto es cosa de los narcisistas, no de los psicópatas. Un psicópata puede ser alguien que en apariencia parece “estúpido” o lo que hoy se llama “un friki” pero en su interior él es Dios, según él. Puedo asegurarles que entre nuestros políticos, de los cuales muchos de ellos tienen “cara de tontos”, hasta santurrones, hay un porcentaje ENORME de psicópatas, y no son como Aída Nízar, una persona así no llega a más que a ser una showoman, y a que la gente se ría de ella, a nada más.
  3. Mentira y manipulación: mentir como un bellaco y quedarse más ancho que largo es un dicho español que se ajusta mucho a este rasgo. El psicópata usa la mentira como una herramienta de trabajo más, y al no procesar emociones son tan convincentes que pueden incluso pasar un detector de mentiras. Pero… ¿es un mitómano? ¿alguien que fantasea y divulga una realidad inventada? el psicópata es un mitómano pero no en un sentido delirante como tal, el psicópata no tiene alucionaciones, ni delirios, ni pensamiento irracional, está perfectamente cuerdo, y sin embargo es un mitómano… Cuando alguien necesita manipular a TODA PERSONA que hay a su alrededor para obtener el control inmediato sobre su ambiente, el poder, como veremos en otras entradas, el psicópata es un ser de poder, con la verdad no se llega muy lejos, y si no concibe emociones, no siente culpa ni remordimiento, no tiene conciencia, no tiene impedimento alguno para soltar por esa boca las siete tablas de Diamed, de ahí su mitomanía, miente que da gusto. Y lo peor de todo es una cualidad que el psicópata posee, de forma aprendida según diversos estudios, un “don” para captar la psicología de los demás: el psicópata al hablar 5 minutos con usted lo radiografía y lo sabe todo sobre usted. Se habla de un aprendizaje que el psicópata tiene desde niño. El psicópata desde que es niño conoce su propia incapacidad emocional, ¿y qué hace? imitar el comportamiento de los comunes, los estudia, saca patrones conductuales, y con ese aprendizaje que el psicópata hace a lo largo de los años le basta con hablar con usted 5 minutos para distribuir uno de sus patrones conductuales sobre su base de datos y ya tiene una idea de usted. Lo sabe todo sobre usted, es un “don” casi sobrenatural. Ese conocimiento que tiene sobre la psicología humana, más su mentira compulsiva hace que haga con usted y con cualquiera lo que quiera, sabe presionar sus botones calientes, cuando tiene que halagarlo, todo, de forma que obtiene lo que quiere de las personas que le rodean, llegando a invalidar a su entorno cercano poco a poco mientras él se hace con el poder. Su manipulación casi se podría asociar con “brujería”.
  4. Ausencia de remordimientos: para el psicópata los remordimientos son una especie de amebas que habitan en el Amazonas. El psicópata no siente culpa por lo que hace, y no es que desconozca que lo que ha hecho es ilegal o inmoral, es que ese asunto va más allá de sus intereses. Él tiene lo que se denomina una escala de valores propia. Nota: todos poseemos una escala de valores que nos dice qué es correcto y qué no lo es. La tiene, y esta es diferente al resto, sus valores son los que a él “le ha dado la gana” (cuando digo “le ha dado la gana” no utilizo la expresión en un sentido literal, su mecanismo a la hora de incorporar sus valores es inconsciente para él) incorporar en su repertorio, sus valores son los que le satisfacen, los que satisfacen sus necesidades. El psicópata es un ser con unas necesidades distintas al resto y formas atípicas de satisfacerlas, imagine por ejemplo lo siguiente: ¿usted comería carne humana? NO, no es una necesidad humana más no si fuera un caso de extrema necesidad, ¿qué le pasa al psicópata si necesita comer carne humana? que él dice que está bien y ese “estar bien” lo incorpora a su escala de valores, por lo tanto para él eso está bien. Y no desconoce que para el resto eso está mal, lo sabe, y por eso actúa a pleno conocimiento y a plena voluntad en todo lo que hace, solo que nunca, jamás va a sentir culpa, no al menos por sus actos psicopáticos, los justifica echándole la culpa a usted y quedando él como víctima y usted como victimario, cuando el verdugo es él, por eso no se dan cuenta del mal que causan, y de este hecho se deduce otro rasgo en él: EL PSICÓPATA NO SABE QUE ES PSICÓPATA. Ojo: el psicópata SÍ SIENTE CULPA pero solo cuando quebranta su escala de valores, por ejemplo: un empresario psicópata amasa una enorme fortuna de forma fraudulenta, acaba ante la justicia y antes de ser capturado para su puesta en la cárcel se suicida, ¿por qué lo ha hecho? ¿Lo ha hecho por vergüenza? No, ¿lo ha hecho por remordimiento de los familiares a los que ha estafado? No; él siente culpa porque va a ser dominado por los demás y va a perder su estatus. Su valor moral era: tener más dinero que nadie para dominar a los demás y no perder mi estatus; ahora he perdido mi estatus, siento culpa y me suicido. Cabe destacar que el castigo que se da el psicópata así mismo es muy superior al que le darían los demás, su autocastigo es psicopático también.
  5. Ausencia de empatía: el psicópata es INCAPAZ de ponerse en el lugar del otro puesto que NO CONCIBE EMOCIONES, así que no tiene ni idea de cómo se siente usted. Él no es un abandonado de Dios cognitivamente y como bien dije antes el psicópata estudia a los otros desde que es niño, por lo tanto tiene lo que se denomina empatía utilitaria, siendo esta cognitiva únicamente, el psicópata sabe cómo se encuentra usted, conoce sus emociones, pero desde un punto de vista puramente intelectual. Por tanto puede hacerle todo el daño que quiera sin movérsele un pelo. Es un EXTERMINADOR,  no siente lástima, ni remordimiento, ni miedo, y no se detendrá ante nada, jamás.
  6. No aceptación de responsabilidades: el psicópata, como he dicho antes, maneja su propia escala de valores, por lo tanto lo que ha hecho está bien, según él, por lo que cuando se le dice: usted tiene la culpa de tal y tal él responderá: la culpa la tienes tú, la tiene la sociedad, yo no tengo la culpa de lo que he hecho, la tienen los demás. Para él la culpa la tienen los demás en sus actos psicopáticos, en su mente tiene una lógica para justificar su necesidad, por tanto justifica su accionar psicopático sobre los otros. Y repito: el psicópata sabe que lo que ha hecho está mal solo que es “culpa de los demás” no de él, según él, puesto que se siente víctima y no victimario, en su cabeza él se siente víctima de usted cuando lo aniquila, por paradójico que suene.
  7. Impulsividad: sí, este junto al siguiente rasgo está entre los únicos que el psicópata no puede maquillar pese a mucho disimulo, cae el telón de la obra de teatro: el psicópata es una personalidad de acción, actúa por impulso “dándole igual 15 que 80”, no le tiene miedo a casi nada, por lo que llevará a cabo cualquier acción que se le pase por la cabeza como las decisiones que muchos políticos toman en el lapsus de la limusina a la rueda de prensa.
  8. Pobre autocontrol de la conducta: el psicópata es extremadamente reactivo a lo que él considera que son los insultos o las provocaciones de los demás actuando con violencia física y verbal ilimitada. Tiene lo que se denomina diátesis explosivas, lo que quiere decir que “se le va la olla” llegando a estados “casi psicóticos”, esto unido a su impulsividad hace que reaccione a las frustraciones de forma descompensada y es capaz aquí, en un estado de frustración, de cometer cualquier locura, aquí entran los homicidios, las peleas intensas, etc, lo que se denomina tormenta psicopática, aquí se puede ver al psicópata en su animalidad, en un estado primitivo, es entonces cuando los demás pueden tildarlo como psicópata, él suele permanecer en control de la situación y de los demás, pero cuando algo le frustra “se vuelve loco”, no puede controlarse y su máscara de la cordura, como tradicionalmente se ha asignado al psicópata, se cae, dejando a relucir su verdadera y fea cara.
  9. Ausencia de metas realistas: los seres humanos tenemos metas a largo plazo producto del miedo. Tenemos miedo a lo que nos pasará el día de mañana, tenemos una capacidad de controlar nuestros impulsos gracias al miedo, de este modo reflexionamos sobre qué nos conviene. El psicópata tiene miedo de sí mismo, miedo de ser lo que es, según él, víctima, por tanto se odia a sí mismo, pero como proyectó ese rol de víctima en los demás quedó sin miedo quedando este en el inconsciente al sustituirlo de la conciencia por un estado de ira constante, quedando así, hecho un diablo. El psicópata, dada su carencia de miedo, y el vivir la vida como una lucha a vida o muerte, dada su visión del mundo (leer Psicópata ¿Nace o se hace?), vive al día, sin importarle lo más mínimo lo que pasará en un futuro, solo piensa en satisfacer sus impulsos inmediatos, de ahí parte otro rasgo, su parasitismo. El parasitismo es un rasgo clave en el psicópata criminal, pero en el caso que nos abarca, el del integrado su parasitismo es más bien pasivo, lo que se dice “ser pillo” para como también se dice “con poquito, mucho”, de tal forma que sí, trabaja, pero hace lo necesario para subsistir a la vez que intenta pedir dinero prestado a su hermano…, pedirle una “ayudita” a sus suegros…, etc…, etc…  De este modo, sobretodo en los psicópatas más estúpidos, ya que al tener un bajo cociente intelectual no son capaces de guiar sus impulsos inmediatos hacia fines más elevados, se los encuentra tirados en la droga, lo que usualmente se conoce como “un bala perdida”, si consigue dinero se lo gasta todo en putas…, o en droga…, o en el juego…, o se le ocurre una maravillosa compra con la que se gasta el dinero de todo el mes sin pensar que tiene que alimentar a su familia…, locuras por el estilo. Nota: un psicópata de altas capacidades o superdotado es igual de impulsivo que el psicópata estúpido, solo que al ser más inteligente es capaz de conducir sus impulsos inmediatos hacia fines más elevados, por ejemplo:  un psicópata estúpido con pinta de chorizo decide robar un banco a plena luz del día con una pistola de juguete para robar 40 euros y propinarle un codazo al señor de la caja para obligarlo, acto seguido es detenido por la policía y después de reírse esta de él lo condenan a una multa por robar menos de 400 euros, sumándole la pena por el escándalo público que ha armado y la agresión cometida, quizás por el hecho de haber tanto psicópata estúpido sea que no haya penas severas por cuantías inferiores a 400 euros… un psicópata de altas capacidades o superdotado decide tomar capitales a cambio de grandes ganancias que al principio fueron efectivas, pero que años más tarde se evidenció consistían en un sistema piramidal haciendo uno de los mayores fraudes de la historia. Es decir, los dos psicópatas, lerdo e inteligente son iguales, sólo que este último al tener una visión del mundo “más amplia, con más perspectiva” es capaz de dirigir sus impulsos inmediatos de modo que “parece poco impulsivo”, “parece alguien que calcula”, pero es aparente puesto que es más impulsivo que Kim Jong-un.
  10. Irresponsabilidad: evidentemente con todo lo dicho queda más que claro que el psicópata no es alguien de fiar, más bien alguien a quien guardarle el bulto, sí, porque se evidencia que es alguien PROFUNDAMENTE IRRESPONSABLE, no hay mucho que comentar aquí… a alguien que le importa un bledo si dentro de un mes va a vivir de un albergue para desahuciados o va a entrar en la cárcel esta tarde, o si por gastarse el dinero en putas no va a tener un céntimo para su familia este mes… pues…, o en el psicópata inteligente si le da igual que después de gobernar su país de forma abominable como Milošević 151249475686670 (1) luego al finalizar la guerra acaba o muerto o en la cárcel, en este caso acabó entre rejas para luego morir en su celda “muerto de asco”. Así es, al psicópata como dije antes “le da igual 15 que 80”, tan solo quiere satisfacer sus impulsos inmediatos y eso desemboca en todas estas cosillas.
  11. Conducta antisocial adolescente: sí, antes de cumplir los 18 años ya era un pieza: acosador escolar, hacer con sus padres lo que le da la gana, un demonio inaguantable, fuente de frustración para sus pobres padres que después de estar de psicólogos y de psiquiatras llegan a la conclusión de que su hijo es simplemente MALO, y se convencen de: que no cariño, que es malo, esto es como el que nace listo, el que nace gordo pues está el que nace malo, joder…, destruir… lo peor de todo esto es que muchas veces los observadores ajenos al núcleo familiar piensan que la mala educación de su hijo/a se debe a que los padres, o son iguales que él, o son unos incompetentes, cuando queda muy lejos de la auténtica realidad: estos padres tuvieron la desgracia de que en su combinación genética transmitieron “mala leche” a la hora del coito y el bebé nació malo, ese fue el problema. Los padres son inocentes, o al menos tan inocentes como cualquiera. Y tocando lo que hoy en día se denomina “el síndrome del emperador” cabe destacar que eso no es psicopatía, se trata de “niños” consentidos que manejan a sus padres a su antojo por falta de disciplina, pero no son malos de fondo, solo necesitan una mili y espabilarse, estos “niños” se muestran maleducados con todo el mundo y los demás adultos dicen: la generación de hoy va a hundir el país; eh, sí, es cierto, no lo niego, pero no se trata de maldad. Y destacar de esto que el psicópata no se muestra en su adolescencia como aquellos de hermano mayor, al contrario: puede tiranizar a sus padres, pero a partir de los 12 años, ya entrado en la adolescencia, tiene 2 caras, y será encantador para con sus profesores, el resto de compañeros a los que manipula a su antojo, etc, más no tan encantador para con sus padres, sus víctimas, víctimas de bullying…, extorsiones…, hechos que nadie sabe, muchas veces ni sus seres queridos más alegados. En la adolescencia la maldad se intensifica respecto a la infancia pero el psicópata ya usa la ocultación, por lo que aparentemente ha mejorado pero ha ido a peor, los que conocieron al niño en la infancia lo notaron diferente al resto de niños, insoportable, etc, pero no con una fuerte vertiente antisocial, puesto que en la infancia el psicópata está empezando, y dado que en la adolescencia se oculta… puede permanecer indetectable toda su vida, solo sus víctimas conocen su crueldad, su maldad.
  12. Conducta antisocial adulta: y qué decir ya aquí, el psicópata es el anticristo, la antítesis de nuestro concepto de ética y moral, que muchos representan por Dios, y cuya fuerza maligna hay que combatir en este mundo. Decir que este punto no se refiere a asesinatos…, intentos de asesinato…, peleas físicas o verbales constantes…, no, este punto se traduce en el psicópata integrado por mobbing en el ámbito laboral, familiar, maltratadores de mujeres u hombres, de niños, delitos ocultos hechos de tal forma que no pueden demostrarse, o en el caso de un psicópata que qué sé yo… finge un accidente y que no le importa ni lo más mínimo los sentimientos de las personas que lo rodean… pues la cosa está complicada, porque tú no puedes meter a alguien en la cárcel por manipulación, y menos aún si no tienes pruebas para demostrar que esa persona te ha manipulado. Este punto hace referencia a lo que toda la vida se ha conocido como “cabronadas”, “putadas”, de las que cuando se es víctima uno dice “qué hijo de puta”, sí así es.
    Hasta aquí se ha esbozado el retrato del psicópata, detalladamente punto por punto, y ustedes habrán extraído sus propias conclusiones, tachando a muchos de sus conocidos como psicópatas. Hay que tener cuidado al etiquetar a alguien de psicópata por solo demostrar que encajan 1 o 2 rasgos de la escala Hare, para etiquetar a alguien como psicópata se tienen que dar todos los rasgos, o su mayoría, acoplados de tal modo que estén en un continuo, de modo que un rasgo explica otro, etc. Hay muchas otras personas tóxicas, lo de hoy tan de moda se conoce como personalidades tóxicas: narcisistas, trepas, maquiavélicos, paranoides…; sí, toda esta gente puede hacer mucho mal pero la impulsividad, la capacidad formidable de destrucción, agresión y engaño son elementos intrínsecos a la psicopatía. A grosso modo no se puede ser tan malo como un psicópata, no son “hijos de puta normales”, no tienen que retorcer o anestesiar su conciencia para ser inmoral dado que nunca la han tenido, los hijos de puta se hacen, los psicópatas vinieron así de fábrica. Y con todo lo dicho queda la pregunta de los sesenta y tres mil dólares… ¿cómo se detecta a un psicópata? En primer lugar uno ha de tomar la píldora más amarga que es aceptar que hay seres que no tienen conciencia y se ven iguales que nosotros, ni echan espuma por la boca…, ni tienen el poder de belcebú, ni nada de eso… Puede ser su encantador vecino, o la encantadora viejecita que sirve el pan en la panadería, o el simpático cajero del súper, cualquiera puede ser a ojos ajenos psicópata. Una vez tragada esa píldora hay que instaurar de cierta manera en nuestra personalidad la suspicacia, y no hablo de volverse paranoico, sino poner en tela de juicio a cualquier persona nueva que entra en nuestra vida siguiendo “la regla del 3” que es como sigue: una mentira, una promesa rota o una responsabilidad descuidada puede ser un malentendido, dos pueden implicar un error grave; sin embargo, tres quiere decir que está tratando con un o una mentiroso/a y el engaño es el eje de la conducta sin conciencia. Reduzca sus pérdidas y salga de esa relación lo antes posible. Así pues instaurando un poquito de suspicacia en su vida y guiándola a través de la regla del 3 usted podrá olerse a quien no es trigo limpio, entre estos a l@s psicópatas, y otra cosa más: los rasgos antes descritos al detalle solo podrá verlos en el psicópata con el paso del tiempo, de testimonios de otras personas, e indagando sobre su vida, a veces ni con el tiempo se puede conocer al psicópata, pero esto es un factor que a veces puede darse al por ejemplo contarle gente del barrio que el compañero con el que va a abrir un bar es el demonio en persona, usted no lo acaba de creer pero… ya está advertido, no puedes darle veracidad pero ahí queda, y siguiendo la regla mnmotécnica antes citada podrá protegerse. ¿Y cómo ha de protegerse cuando detecta al psicópata? HUIR, alejarse de esa persona, negarse a tener todo contacto con ella, bloquearla de las redes sociales, whatsupp, cambiar la cerradura de tu puerta…, cambiar de trabajo si hace falta, lo que sea con tal de no ver a esa persona. Se protegerá del psicópata negándose a verlo y olerlo, y se olvidará de su mente poquito a poco. En otras entradas hablaré acerca de cuando el contacto 0, a lo que profesionalmente se denomina a este bloqueo físico y mental con el psicópata, no puede darse, ya sea porque hay hijos de por medio, o porque no puede dejar el trabajo por necesidad, etc.

En esta entrada usted ya posee “un conocimiento” para hacerse una idea de a quien poder tildar como psicópata. Aún con conocimiento es muy difícil identificar a uno. En las próximas entradas relataré testimonios reales, casos reales, ahondaré más a fondo en el tema de la psicopatía. Este lugar ha de ser su templo, el que dará sosiego a su alma corrompida por estas sirenas al hacerle dudar de la nobleza y bondad, valores que representan a la inmensa mayoría de humanos, habiendo tomado conciencia de que, como dije en la entrada anterior, el psicópata NO ES UN SER HUMANO. Recupere su fe en la humanidad y no se pierda en los inescrutables laberintos que el psicópata forja en su mente llevándole a la perdición, a la miseria moral. Gracias a la globalización que internet ha hecho del conocimiento se ha logrado hacer una gran difusión sobre el concepto de psicopatía, y ya muchísimas personas han desterrado el mito de que el psicópata es “el malo de las películas de terror”. Y no solo son psicópatas los que hacen el mal, muchísimas personas lo hacen bajo determinadas circunstancias y motivaciones, os dejo aquí el enlace a la estupenda página de Francisco Pastor, en la que se habla de gente tóxica: www.gentetoxica.com. Es una web que habla con un lenguaje claro y conciso sobre el gran rebaño de personas que absorben nuestra energía. Además se habla del psicópata, pero no se restringe solo a él, sino que toca toda la variedad de tóxicos que existen.

 

Quilato Ótefe.

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