El mobbing, generalizando su significado más allá del ámbito labora, se define como el trato vejatorio y descalificador hacia una persona con el fin de desestabilizarla psíquicamente; es decir: es el intento de matar a un ser humano, pero sin mancharse las manos.

El mobbing se ejerce generalmente por tres tipos de personalidad: la narcisista, la paranoide y la psicopática; todas ellas tóxicas desde luego. Algunos querrán sacar tres pies al gato añadiendo la maquiavélica, pero esta suele ser una mezcla entre narcisismo y tendencias antisociales; se podría usar el constructo maquiavélico, pero personalmente no me gusta demasiado usar el término. Bien, son tres las personalidades que ejercen acoso; obviamente el motivo psicopático es el más oscuro de las 3 personalidades.

Desglosemos las tres:

La narcisista: ENVIDIA. La persona narcisista, como he explicado en anteriores entradas, es una persona sin autoestima; se considera inferior al resto de los mortales por mucho que aparezca fanfarrón y jactanciosa, aunque no sea consciente de ello. El narcisista oculta su fatal complejo de inferioridad elevado a la millonésima potencia tras una máscara de superioridad; esta máscara, falsa, no se la llega a creer ni él, por eso necesita constantemente suministro narcisista; es decir, que le digan lo que vale. Y desde luego las conversaciones son egocéntricas para con él, de tal modo que todos sepamos lo maravillosos que son, y así posteriormente obtener nuestra adulación; tenemos que saber lo grandiosos que son. Normalmente se suelen rodear de una “cuchipandi” que, según él, son la élite, la creme de la creme: los que mejor visten, los más guapos, los más ricos, los reyes de la fiesta… Normalmente los padres de esta gente suelen ser tan narcisistas como ellos, de modo que inoculan toda su patología en sus hijos: porque el padre/madre narcisista no da amor a sus hijos, no satisface sus necesidades narcisísticas infantiles, y el propio hijo/a desarrolla este patrón enfermizo de personalidad. Se cree erróneamente que los niños/as que posteriormente desarrollarán una personalidad narcisista se les consiente mucho: CASO ERROR, es justo lo contrario. De padres crueles y negativos salen personalidades narcisistas; El narcisista SE HACE, no nace como el psicópata. El narcisista desarrolla un patrón patológico de personalidad para poder salvaguardar su paupérrima autoestima. Bien, una vez desarrollada su patológica forma de ver el mundo, y creada su máscara de superioridad, si recibe el suficiente suministro narcisista de su ambiente, él estará contento. ¿Qué pasa si aparece alguien que brilla más que él? pues su máscara se cae: sale a relucir su inferioridad y aquí se fabrica una envidia convertida en odio mortal hacia esa persona que tanto brilla, por lo que empieza a pensar cómo destruirla, y vualá ¡tenemos MOBBING!; y del fuerte… Para la práctica del mobbing usa la siguiente estrategia: intenta hacer ver a los demás que la víctima es peligrosa; les inocula que es una persona soberbia, envidiosa, rastrera, es decir, todo lo que son ellos; y de ahí en adelante se arma el acoso.

La paranoide: MIEDO. Nota: puede darse que una personalidad narcisista sea paranoica, que no es paranoide: aquí nos referimos a paranoia y entraría dentro del ámbito de la psicosis. Los narcisistas cuando se enfrentan a severas frustraciones, quedando dotados de una baja autoestima permanente, se “les puede ir la olla” y desarrollar paranoia: aquí viene el pensar que tu compañera/o sentimental está en una secta religiosa…, o que tu mujer/marido te es infiel porque hay polvo en la habitación del jardín donde trabaja el jardinero/a…; lo que se dice estar loco perdido. Pero aquí nos referimos al paranoide: una persona cuya conducta predominante es la suspicacia (no se fía ni de su sombra) y busca constantemente fundamentos a sus sospechas infundadas; el paranoide parte de una idea falsa que da por cierta, armando, con la motivación del miedo, todo un mundo erróneo. Y qué desgracia tener a una persona así en el trabajo: porque se puede imaginar que tú quieres destruirlo por envidia, o ve tú a saber que, por lo que a partir de su falso prejuicio de persecución empieza a idear estrategias para exterminarte y vualá ¡mobbing! otra vez. El mobbing ejerce aquí la siguiente estrategia: mete en la cabeza de los demás que esta persona quiere perjudicar a la empresa: es mala, es dañina, etc. Si es un compañero de trabajo será más fácil eludir su juego, puesto que estos saben que el tipo está loco; pero si el paranoide es un jefe, el resto de trabajadores, por miedo a que el jefe piense que se han aliado con la víctima, comienzan junto a este a acosarla.

La psicopática: MALDAD. La envidia es maldad en sí también, pero el narcisista es una pobre persona en el fondo que lo pasa mal por ti: intenta destruirte por necesidad, no por maldad. Con el psicópata entramos al noveno círculo del infierno. Las causas para el mobbing son dos para el psicópata. El psicópata no busca que lo admiren, ni se imagina la realidad como el paranoide, pero sí quiere el PODER para someter al resto en su círculo de destrucción. No es como el narcisista buscando que lo admiren, o para que no puedan hacerle daño como el paranoide: no, el poder lo busca para disfrutar sádicamente de destruir a los demás. Y aquí mis queridos lectores, el narcisista no le llega en maldad ni a la suela del zapato; el narcisista a su lado parece caperucita roja. El psicópata descarga sobre los débiles una serie de tendencias psicópatas que se resumen en su auto-odio inconsciente proyectado en los demás por pensar que los demás, y no él, lo ven débil a él, así que él disfruta masacrándolos; personas que no despiertan envidia en él sino burla, risa, por lo “inútiles” que son, según él. Aquí tenemos una primera causa, sadismo sin más; pasemos a la otra. El psicópata, como dije, es un ser de poder; lo busca en todos los ámbitos: ya sea en el ámbito familiar, laboral, o del tipo que sea. Por tanto, si una persona poderosa le disputa el liderazgo en un sitio; sea una persona social, una persona narcisista, la que sea; el psicópata hurdirá un plan oscuro y siniestro para ANIQUILAR, exterminar, matar, psicológicamente al menos a esa persona induciéndola al suicidio. Son auténticos asesinos en serie psíquicos en el sentido de que no matan físicamente pero sí tratan de inducir a la víctima al suicidio. Durante su vida el psicópata practica el mobbing para quien le estorba, y esa experiencia le hace ser un asesino formidable: un depredador sea en el ámbito que sea. Extermina a la persona que le roba poder, como he dicho, induciéndola al suicidio, y disfrutará sádicamente de todo proceso. Es escalofriante; prefiero dormir en la misma casa con Anabelle, la muñeca diabólica “exterminafamilias” que tan de moda está ahora en el cine, que con un psicópata. Así pues, el psicópata es la persona que verdaderamente disfruta del mobbing: lo saborea, y su placer máximo es, tras el proceso, hacer que la persona elegida como víctima acabe suicidándose. También puede tomarla con “el que se le ponga a tiro”, por ejemplo: puede entretenerse con una persona que sabe que necesita dinero y va a aguantar en el trabajo pese a los malos tratos que va a sufrir con tal de poder alimentar a sus hijos. Da miedo, es ESCALOFRIANTE. Ojalá el psicópata tuviera un aspecto como el de Anabelle: podríamos asustarnos y salir corriendo, pero lamentablemente tiene un disfraz de persona, y lo peor como ya he dicho es que en todos los casos se parecen el abuelito de Heidi…, lo que complica las cosas…; si al menos tuvieran aunque sea pinta de macarras…, pero ni eso. Estrategias del psicópata para el acoso: 1. en el caso de una persona débil. Un alto aquí. Cuando digo débil no quiero decir que lo sea, sino que tiene una autoestima paupérrima, y esto lo huelen los psicópatas por su captación de las necesidades narcisísticas de los demás como los perros las trufas. Bien, para destruir a una persona débil intentan hacer que esta pase más vergüenza de lo que su paupérrima autoestima le produce: intenta invalidarla al máximo; hace ver a los demás que es una persona mediocre, que todo lo hace mal, que por su culpa ocurren todo el mal en el trabajo, por su incompetencia. En el proceso el psicópata se hace pasar por su amigo, lo que hace que la víctima no sepa ni por qué le pasa esa situación, lo que la enloquece aún más. Busca un chivo expiatorio al que echarle la culpa de todo, y esta es la persona débil convertida en víctima. Luego se inventa rumores de esta persona en la que según dicen esta tiene envidia del resto de trabajadores que son más competentes que ella, que por culpa de la competencia del resto y su incompetencia la van a echar, y que por ello quiere hacer daño a los trabajadores, y en estos quedan confirmados tales rumores cuando por culpa del psicópata a la víctima le echan la culpa del mal que ocurre en la empresa. Por lo que los demás empezarán a reírse de la víctima, a humillarla, haciéndole creer a la víctima que como no vale nada los demás disfrutan de humillarla, cuando esto no es verdad, por eso el psicópata no se involucra en el acoso, permanece en la sombra disfrutando del espectáculo, porque si la víctima supiera que es él quien ha creado toda la situación sentiría un gran alivio, y no es el objetivo del psicópata, que es inducirla al suicidio. Por tanto la persona ve que todos la tratan como si fuera basura, y lo que es peor se echa la culpa de la situación: como soy una mierda se ríen de mí, como no valgo nada los demás me humillan, me apartan, no quieren socializar conmigo, y encima es verdad lo que dicen de mí: todo lo hago mal, lo rompo todo, soy un incompetente, soy un fracaso. ¿Y qué ocurre al final? Si con mucha suerte la víctima ha logrado escapar, habrá quedado muy tocada, probablemente depresión, trastorno de estrés postraumático, insomnio…, si no ha logrado escapar probablemente la hayan suicidado, y de lo contrario habrá quedado inválida psíquicamente de por vida. 2. En el caso que una persona le quite poder. Aquí el proceso es el mismo, solo que lo tiene más fácil: directamente malmete a sus espaldas, y al igual que antes haciéndose pasar por su amigo, criticando que es un engreído, un jactancioso, que intenta llegar arriba pisando cabezas, nuestras cabezas, etc, y vuelta otra vez a lo mismo…, maltrato psicológico: humillaciones de todo tipo, insultos, etc. Pero la figura del psicópata permanece oculta otra vez para la víctima, y las consecuencias para esta pueden ser similares que en el caso anterior, solo que en este caso la víctima es más fuerte, pero no subestimemos el poder satánico del psicópata, es capaz de inducirla al suicidio también. En el caso de mobbing psicopático nunca, jamás, sabremos que es él quien nos lo está causando, nosotros solo veremos como no nos hablan, nos humillan, nos critican, que los demás son muy malos, pero es ese demonio el que está creando toda esta situación, y nosotros nos encontramos indefensos. La única manera de defendernos de esto es saber que hay seres que operan en el trabajo igual que las muñecas diabólicas, que no se sabe que todos los males y desgracias que ocurren en la casa son por culpa de la muñeca, pero en la vida real ni al final de la película sabrás que había muñeca maldita alguna.

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Quilato Ótefe.

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