En la sociedad ha quedado muy extendido a causa de Hollywood, antena 3, etc, la errónea idea de asociar al psicópata con un loco sanguinario o un asesino en serie; aunque este último sí que podría serlo en su vertiente más extrema claro. La prevalencia de asesinos en serie es bajísima, de más o menos 1 de cada 1.000.000 de personas; lo que significa que si en 1.000.000 de personas hay 10.000 psicópatas, 1 de ellos es un psicópata y asesino en serie.  El asesino en serie psicópata es, sin exagerar, el bicho más malo que hay encima de la tierra, la máxima expresión de la psicopatía; un asesino en serie es el perfil más diabólico en la escala del doctor Stone, encontrándose a partir del nivel 17; y entre los asesinos en serie los hay más y menos perversos, si es que se puede permitir el uso de un gradiente entre estos al referirnos a semejante maldad. Con esto aclarar que un psicópata sea un asesino en serie es rarísimo; toparse con uno es casi tan raro como que te toque la lotería, pero a quien le toca le ha tocado claro… La inmensa mayoría de los psicópatas son lo que tradicionalmente se ha designado “malas personas”, personas que nacieron malas y su motivación básica para con la vida es joder, destruir. La maldad se encuentra en una escala, desde un mínimo a un máximo, la cual el doctor Stone representó bastante bien con la suya. La escala del doctor Stone tiene 22 niveles, desde el 1, 0% de maldad, al 22, 100% de maldad; a partir del nivel 11 la maldad es intrínsecamente psicopática, y de ahí en adelante vamos sumando ¿nunca han escuchado la expresión “no le llegas en maldad ni a la suela del zapato”? con esta bromita ejemplifico la escala.

Observen las dos imágenes: un chorizo y Dennis Rader, un respetable padre de familia, líder de los Boy Scouts, presidente de su iglesia, funcionario en su ayuntamiento; pues bien el chorizo no le llega al de la derecha, a Rader, en maldad ni a la suela del zapato. El de la izquierda posiblemente tenga un nivel 3, puede que 6, y el de la derecha un 22. No hace falta ir a barrios marginales para conocer a personas malas de verdad, puede ser su vecino del chalet de la playa. Sí, es cierto que los barrios marginales están llenos de personalidades antisociales, pero como expliqué en la entrada “psicópata y sociópata – diferencias” estas personas antisociales no categorizarían como psicópatas, sino sociópatas; personas que se forjaron como criminales dadas las circunstancias, incluso pudieron haber aprendido a matar; ahora bien, un psicópata que nazca en un barrio marginal alcanzará un grado de violencia más brutal que otro criado en una familia de padres médicos por ejemplo; a modo de ejemplo: una persona que nació mala de por sí, psicópata, pero se cría en un ambiente familiar estable con acceso a estudios, etc, probablemente se convierta en un empresario tenebroso, un político sin escrúpulos, etc; sin embargo un psicópata que nació en un barrio marginal probablemente se convierta en el típico sicario o acabará regentando un prostíbulo. En una entrada anterior dije que un asesino en serie psicópata es un psicópata integrado hasta un punto determinado, en la próxima entrada me centraré en ellos con profundidad. Bien, aclarada la falsa creencia del asesino en serie abarquemos la del psicópata como psicótico; para ello primero explicaré qué es un psicótico. Un psicótico es una persona que ha perdido el contacto con la realidad: es un individuo fuera de sí; que escucha voces; que no es capaz de razonar con claridad; que sufre delirios (creencias irracionales); que sufre alucinaciones, etc. Sin embargo el psicópata no es alguien que haya perdido el contacto con la realidad; el psicópata es una personalidad, una forma de ser. El psicópata cuando actúa lo hace a pleno conocimiento y con plena voluntad, cosa contraria al psicótico. El psicótico puede matar por ejemplo porque ha relacionado el número de la habitación del hospital donde está ingresado su hermano con el número de la bata del médico, y concluye por tanto que hay un complot del hospital para matar a su hermano, matando entonces al director del hospital para eliminar el complot – seguro que al leerlo se habrán reído -. Sin embargo el psicópata puede matar por ejemplo porque se siente una piltrafa para con las mujeres y decide vengarse de ellas matándolas mujeres por envidia de los hombres a los que si aceptan estas que lo humillan; algo así como decir “¿tú conmigo no? pues te mato”. Cabe que el razonamiento en el cerebro del psicópata hecho anteriormente ocurre a nivel subconsciente en el mismo; él solo es consciente de que esas mujeres son malas y de que él es superior a ellas, por paradójico que suene – ya expliqué en entradas anteriores cómo funciona la lógica psicopática para explicar esa paradoja -. Ver vídeo Hellfire, El jorobado de Notre Dame. Algunos dirán que el psicópata puede matar por perversiones sexuales, “que le pesa igual que a todos pero pasa la línea y no se controla” – cuán equivocados están – el psicópata cuando viola disfruta no del sexo, sino del sufrimiento de la víctima en el acto sexual; el psicópata en este caso se siente inferior a las mujeres que viola, y la violación es un acto de venganza contra ellas. Y en el caso de sadismo sexual en el asesinato ocurre que “el psicópata es tan malo” tan… tan… malo, que obtiene orgasmos con actos de violencia, disfruta con la sangre y el sufrimiento a tal punto de querer tener orgasmos con eso; aquí entra el nivel 22 de maldad, Dennis Rader y compañía. El psicótico es inocente cuando mata porque no se da cuenta de lo que hace, no es moralmente consciente de que lo que ha hecho está mal; sin embargo el psicópata es perfectamente consciente de que lo que ha hecho es inmoral, pero a él le da igual. Si bien el psicótico con moral pero con un sentido alterado de la realidad comete actos inmorales que son desconocidos para él el psicópata careciendo de moral con un perfecto sentido de la realidad comete actos inmorales siendo plenamente consciente de lo que hace, y por tanto del daño que causa. Con todo queda claro que el psicópata actúa por maldad mientras que el psicótico por enfermedad mental. El psicópata no es un enfermo mental, es una forma de relacionarse con el mundo; es un ser distinto, anómalo. Una persona mala, psicópata, es anómala dado que muy poca gente lo es, pero no está loca. El psicópata tiene un odio enfermizo por todos los que le rodean mientras que el psicótico (loco) tiene una realidad distorsionada para los mismos. Lo más chistoso de todo es que al psicótico se le ve venir, no hay más que verlo, está loco; sin embargo el psicópata por ejemplo con un traje impecable y modales exquisitos podrá aparentar ser todo un caballero, toda una dama, pero bajo la fachada se esconde una entidad amoral con ganas de devorarte. El psicótico lo más normal es que no sea capaz de hacer daño ni a una mosca y es fácilmente identificable; el psicópata es capaz de destruir el mundo y nadie lo ve venir.

Quilato Ótefe.

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