Para empezar esta entrada voy a dejar clara la definición de vergüenza, aunque la mayoría, los que la sentimos, sabemos qué es, pero voy a definirla para continuar la entrada, así que empezaré respondiendo a ¿qué es la vergüenza?, la vergüenza es un sentimiento de pérdida de dignidad causado por una falta cometida o por una humillación o insulto recibidos; es decir, la vergüenza se siente cuando perdemos dignidad, esto es perdemos valor como personas. El valor como personas es un concepto subjetivo, y se sustenta en dos perspectivas: 1) la estima con la que los demás nos valoran, y 2) nuestra autoestima, la estima que valoramos en nosotros mismos. La estima con la que los demás nos valoran es invisible para nosotros, pero nosotros, que vivimos en sociedad, una sociedad que “tiene el alma de un solo individuo”, es decir piensa y siente como un solo individuo, y a la misma vez cada uno de nosotros pensamos y sentimos como la sociedad, necesitamos por necesidad conocer el valor que los demás nos otorgan, porque de lo contrario no sabríamos si lo que hacemos, sentimos, etc, es correcto. Así pues, siendo ciegos de la valoración de los demás, aunque no sea exactamente así (detallaré este punto a continuación), proyectamos en la valoración ajena hacia nosotros nuestra propia autoestima. ¿Qué he querido decir con “aunque no sea exactamente así”? Nosotros, no somos autistas con los demás, sino que estamos en contacto permanente con la sociedad, como seres sociales y culturales que somos, así que estamos expuestos a las críticas de los demás, que influyen en nuestra autoestima; pero aun así, no podemos estar en la mente de los demás, y nunca podremos tener un concepto de nosotros mismos exacto al que los demás tienen. Podemos tener una idea más o menos clara de nuestro propio valor, y acercarse a la de los demás, pero también podemos tener una idea completamente errónea sobre nosotros mismos, y estar completamente fuera de lo que los demás ven; esto en concreto ocurre cuando nuestra autoestima es muy baja, cuando esto ocurre o bien queda así y vivimos una depresión y vergüenza constantes, o bien negamos nuestra autoestima y creamos una ficticia, como el caso de los narcisistas. Llegados a este punto queda claro que nuestro autoconcepto, nuestra autoestima, está ligado a la opinión de los demás, pero también a la propia. Nosotros, unidos en sociedad, pensando todos como un solo individuo, necesitamos sentirnos valiosos para que la sociedad, individuo, no prescinda de nosotros. Recordemos lo dicho en anteriores entradas: los individuos se unen en sociedad para ser más fuertes ante la frustración, y la sociedad prescinde y destruye a los individuos que impiden el progreso de la misma en su lucha contra la frustración del medio, ya sea por ser malas personas, o por ser incompetentes. Por tanto, las personas tenemos miedo a no ser valiosos, y este miedo se activa cuando perdemos valor, esto es: sentimos vergüenza. La vergüenza es el sentimiento de miedo a no ser valiosos, a que la sociedad nos repudie, nos rechace, nos destruya. Sentimos vergüenza cuando cometemos actos inmorales (hablando aquí de las personas sociales, las personas con trastorno narcisista y antisocial, psicopatía, están al margen de esto), sentimos vergüenza cuando cometemos actos humillantes, los que provocan burla en los demás: la expresión tierra trágame, expresión que usualmente se usa cuando se siente vergüenza, no es nada más ni nada menos que la representación del miedo, esta expresión representa el deseo de escondernos, de ocultarnos, todas acciones impulsadas por el miedo. Cabe aquí diferenciar los conceptos culpa y vergüenza, el primero abarca un aspecto del segundo: la culpa se refiere a la vergüenza de cometer actos inmorales en sí, y la vergüenza engloba a la culpa y a la humillación. El sentimiento de culpa es un sentimiento de vergüenza. Dejando claro hasta aquí qué es en sí la vergüenza, pasamos a explicar el verdadero objetivo de esta entrada. La manipulación que las personalidades oscuras ejercen en nosotros a través de la vergüenza.

Todos sentimos vergüenza de vez en cuando: no podemos evitar siempre cometer actos inmorales, cuyos daños reparamos con nuestro sano sentimiento de culpa, y tampoco podemos siempre comportarnos de forma perfecta y evitar que en algún momento se rían de nosotros, aquí entra la asertividad y la adecuada gestión de la humillación. El problema de la vergüenza es cuando se usa en nuestra contra, dado que provocar vergüenza a propósito es una forma de agresión relacional. ¿Cuál es el objetivo de las personalidades oscuras, de los psicópatas y narcisistas? Controlarnos a través del miedo, y ¿qué es la vergüenza? Un sentimiento de miedo. Nota: no tienen por qué ser personalidades oscuras las que quieren hacernos sentir vergüenza, en la entrada anterior dejé claro que en la inmensa mayoría de casos se trata de un envidioso. Los narcisistas gustan de avergonzarnos, de humillarnos, para que sean ellos los que siempre brillan, necesitan y disfrutan de hacernos sentir vergüenza de forma constante; el envidioso sigue una dinámica parecida al anterior, recuerden que el narcisista es un caso de envidia extrema y permanente hacia los demás; y los psicópatas, a los que destruimos nosotros si no nos destruyen, que es causa de su constante búsqueda de poder, gustan también de avergonzarnos ganando así poder sobre nosotros. Este tipo de agresión relacional, la que se da produciendo vergüenza en la víctima, suele darse en cualquier entorno, ya sea laboral, familiar, o de cualquier tipo, como una forma encubierta de control social o ataque. Las personalidades oscuras gustan de controlar a los demás, los narcisistas controlan que nadie brille más que ellos, y los psicópatas su poder; como también los narcisistas destruyen a quien brilla más que ellos, y los psicópatas a quien le quita poder. En cualquiera de los contextos, puede darse este tipo de agresión como acoso por parte de las personalidades oscuras, o de algún envidioso, y las características del acoso siempre son similares: el acoso suele combinarse con sanciones, “ninguneo” o el ostracismo, esto es el rechazo social. Leer mi entrada Psicópata. Mobbing.

La vergüenza es un sentimiento sano que nos ayuda a mantener y reparar nuestros vínculos con los demás, y no se puede despreciar bajo ningún concepto. Ahora bien, hay que protegerse para que este no actúe en nuestra contra. La vergüenza puede ser tanto nuestra aliada como nuestra enemiga, y hay que aprender a tenerla siempre como nuestra aliada. Como la vergüenza es una pérdida de la autoestima, si queremos reconocer la agresión relacional por vergüenza tenemos que comprender cuándo nos suprimen, cuándo nos machacan realmente: hay que saber distinguir cuándo de verdad debemos sentir vergüenza y cuándo no. Para ello leer la entrada anterior Envidia y normalidad.

Para finalizar, cito una frase del célebre poeta antiguo, Hesíodo Hesíodo.jpg: la vergüenza viene en ayuda de los hombres o los envilece. ¿Qué quiere decir esto? La vergüenza es nuestra aliada, la que nos ayuda a socializarnos, como también puede ser nuestra enemiga, por ejemplo cuando envidiamos. Todos sentimos envidia, nadie está exento de este nefasto sentimiento, pero no tenemos por qué dejarnos llevar por él, todos podemos aprender a gestionarla, y aquí entra el cuidado de nuestra autoestima.

Quilato Ótefe.

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